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viernes, 20 de marzo de 2015

Cuento: El niño que pudo hacerlo

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Cuentos para entender el mundo. El niño que pudo hacerlo. Eloy Moreno

El niño que pudo hacerlo

Dos niños llevaban toda la mañana patinando sobre un lago helado cuando, de pronto, el hielo se rompió y uno de ellos cayó al agua. La corriente interna lo desplazó unos metros por debajo de la parte helada, por lo que para salvarlo la única opción que había era romper la capa que lo cubría.

Su amigo comenzó a gritar pidiendo ayuda, pero al ver que nadie acudía buscó rápidamente una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas.
Golpeó, golpeó y golpeó hasta que con-siguió abrir una grieta por la que metió el brazo para agarrar a su compañero y salvarlo.

A los pocos minutos, avisados por los vecinos que habían oído los gritos de socorro, llegaron los bomberos.

Cuando les contaron lo ocurrido, no paraban de preguntarse cómo aquel niño tan pequeño había sido capaz de romper una capa de hielo tan gruesa.
-Es imposible que con esas manos lo haya logrado, es imposible, no tiene la fuerza suficiente ¿cómo ha podido conseguirlo? -comentaban entre ellos.

Un anciano que estaba por los alrededores, al escuchar la conversación, se acercó a los bomberos.
-Yo sí sé cómo lo hizo -dijo.
-¿Cómo? -respondieron sorprendidos.
-No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.

Eloy Moreno. Adaptación de un cuento popular.
Incluído en “Cuentos para entender el mundo"

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Cuento: Un payaso en apuros

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Había una vez un payasomuy gracioso que vivía en la gran carpa del Circo Círculis. Un circo lleno de ilusión y alegría que Sonri, el payaso, lograba alegrar constantemente, con canciones, música, acrobacias de los malabaristas, y como no, sus propios números, en los que la risa salía por las lonas del circo y llegaba a todas las casas de los niños que no habían podido ir a verlo.

Un día muy lluvioso, Sonri apenas tenía público que le hiciese actuar con tanta ilusión como otras veces, y se le ocurrió cambiar la actuación y hacer que se convertía en un mono. De esa manera, se aseguraba las risas de los niños, y él no se cansaba tanto para los demás días de circo que no iba a llover.

Cuento el payaso del circo del sol

Cual fue su sorpresa cuando al ponerse unas orejas de cartón marrón y enormes en la cabeza, pincharse un rabo largo con una chincheta en la espalda, e imitar el sonido de los monos, ningún niño de los pocos que había, se rió.
Sonri pensó: - “Tendré que cambiar de estrategia, ahora me convertiré en pingüino”. – Y así lo hizo.

Con la improvisación del pingüino obtuvo el mismo resultado que con el mono, así que Sonri se vino abajo, y sintió que tenía un auténtico problema. Se echó a llorar con la cara entre las manos, y de repente:

- “¡Ja, ja, ja, ja!”.

Los niños estaban riéndose porque un payaso estaba llorando, ¡inaudito!.

La función acababa de empezar y la lluvia había cesado, y Sonri vio como de pronto empezaron a llegar niños de la calle, que comentaban que al oír la risa tan contagiosa de los que estaban dentro, pensaron que no se lo podían perder, ¡por mucho que lloviera!.

Así fue como el circo se llenó de niños y de risas, y Sonri el payaso, se dio cuenta de que los niños son tan agradecidos, que para que él no llorase, ellos se reían más que nunca.

Nunca jamás Sonri el payaso se vio en apuros, y siempre tuvo éxito en todas sus funciones, ya que expresaba sus propias emociones, sin improvisar ninguna.

martes, 11 de noviembre de 2014

El país de los juguetes

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En un valle divertido, lejos de todos los lugares y cerca de ningún lugar, había un lindo país conocido como Juguetoria. Este país era el país de los juguetes, allí vivían muchos, muchísimos juguetes, todos los que se pueden imaginar, trenecitos, muñecas, osos de peluche, pelotas, caballitos de madera, marionetas, etc.

Juguetoria, era el lugar donde iban a para todos los juguetes que los niños y niñas ya no querían. Cuando los niños se hacían mayores y ya no querían juguetes, éstos eran enviados en una gran caja de colores con dirección a Juguetoria. Allí vivían todos muy felices, jugaban constantemente y se divertían muchísimo, es por eso que éste era un país muy divertido.

fabrica Cuento infantil: El pais de los juguetes

Un día llegó en una de las cajas de colores un juguete muy especial. A todos les sorprendió ver un juguete moderno y bastante nuevo. Era un muñeco de plástico, con una espada en una mano y un escudo en la otra. Tenía un botón detrás que cuando era pulsado hacía que el muñeco pronunciase palabras y moviera sus manos, y el casco se le encendía.

Este muñeco, llego con mala cara y todos pensaron que debido al largo viaje en la caja se habría mareado,ya que los juguetes no se ponían enfermos, podían romperse, pero nunca enfermaban como lo hacen los niños. Por eso en Juguetoria no había médico de juguetes, había un reparador de juguetes que los arreglaba cuando se rompían, pero no había médico.

Pasadas varias horas el nuevo juguete siguió sintiéndose mal. Seguía con mal color, su botón de atrás no funcionaba bien, su voz sonaba apagada, y hasta parecía caliente. Esto sorprendió a todos puesto que los juguetes nunca tenían fiebre. Rápidamente empezaron a comentar diferentes cosas. Se extendió el rumor de que aquel juguete estaba muy enfermo, que había contraído una extraña enfermedad que afectaba a los juguetes, que seguramente esa fue la razón por la que fue enviado antes de tiempo al país de los juguetes. Todos estaban muy nerviosos y hasta asustados, ninguno quería contagiarse de aquella nueva enfermedad.

A los pocos días varios juguetes que siempre habían funcionado bien, empezaron a tener síntomas de la enfermedad. El juguete que se encargaba de arreglar a los juguetes, no quiso verlos puesto que tampoco quería contagiarse.

Entonces se les ocurrió una solución, creyeron que sería la mejor opción, dadas las circunstancias. Prepararon una casita alejada de todos, prepararon camas y otras comodidades, y allí colocaron a los juguetes enfermos. De este modo los enfermos podrían recuperarse tranquilamente y los demás no se contagiarían. Cada mañana algún juguete sería el encargado de llevarles algo de comer. Aquello que parecía una buena idea en seguida demostró no serlo. Ningún juguete quería llevar la comida, y empezaron los conflictos.

Varios días después, cuando el conflicto empezaba a ser insostenible, los juguetes enfermos pasaban hambre y los demás juguetes seguían discutiendo, llegó una nueva caja de colores. Al abrir la caja en su interior en lugar de un juguete encontraron un niño. Todos quedaron boquiabiertos, ningún niño había estado nunca en Juguetoria.

El niño les explicó que era el dueño del juguete que había llegado unos días antes. El juguete había sido desechado y enviado allí por error, pues aún le quería.

Los juguetes llevaron al niño a la casita donde estaban los juguetes enfermos. El nuevo juguete cuando vio a su niño se recuperó de repente. Fue entonces cuando entendieron su enfermedad, no tenía ninguna enfermedad física, pero estaba muy triste. Y la tristeza se esfumo al estar de nuevo con el niño. No lo habían sabido, porque no le habían escuchado su miedo les había impedido hacerlo. Habían creído los rumores sin escuchar al juguete. Los demás juguetes enfermos se recuperaron también al momento, nunca habían estado enfermos, su miedo a padecer los síntomas les había hecho tenerlos.

El nuevo juguete volvió a casa con su niño y fueron muy felices durante muchos años. Y los demás juguetes aprendieron una importante lección y desde entonces siempre se escuchaban.



TRABAJAMOS CON EL CUENTO

A través de la lectura del cuento, los niños y niñaspodrán comprender que antes de dar por hechos los rumores deben escuchar y conocer la verdad. Aprenderán también cómo el miedo nos puede controlar y provocar conflictos innecesarios.

 

FICHA ACTIVIDADES CUENTOEL PAÍS DE LOS JUGUETES.

  1. ¿Por qué les sorprendió la llegada del nuevo juguete?
  2. ¿Por qué pensaban que tenía una enfermedad contagiosa?
  3. ¿De qué tenían miedo los juguetes?
  4. ¿Por qué crees que enfermaron otros juguetes?
  5. ¿Por qué discutieron?
  6. ¿Qué crees que pensó el juguete que reparaba los demás juguetes?
  7. ¿Cómo se recuperó el juguete? ¿Y los demás juguetes?
  8. ¿Qué aprendieron?
  9. Piensa en alguna ocasión en la que hayas creído algo que te han contado sin comprobarlo
    1. ¿Creías que era totalmente cierto?
    2. ¿Te cuestionaste si podía ser así o ser de otro modo?
    3. ¿Qué crees que hubiera pasado si lo hubieses comprobado?

lunes, 3 de noviembre de 2014

Cuentos interactivos

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Para despertar el interés por la lectura a edades tempranas, una buena alternativa es optar por los cuentos interactivos en los que se combinan textos y elementos visuales, así como ejercicios y actividades para que los alumn@s se impliquen en las tramas narradas. A continuación, os proponemos diversos cuentos interactivos y varias aplicaciones gratuitas para iOS y Android dirigidas a los estudiantes de Primaria; algunas de estas sugerencias también pueden utilizarse en las aulas de Infantil.

Cuento interactivo El mundo al revés1. El mundo al revés: Está disponible en la página web Clic, Clic, Clic: cuentosinteractivos y destaca por mostrar versiones alternativas y originales de algunas de las historias más conocidas. Es posible trabajar con títulos como La bella dormilona, Caperucita sin capucha, La comilona de Hansel y Gretel o Blancanieves en multicolor. Todos ellos comparten una presentación visual atractiva, con elementos gráficos vivos y llenos de color: para avanzar en cada una de las historias, los alumnos deberán seguir las indicaciones que aparecen en pantalla.

Cuentos infantiles Bianfacuentos2. Bianfacuentos: El huevo azul o Genaro y el charquito gris son dos de las historias incluidas en este site en el que se combinan cuentos narrados, ilustraciones, música, y vídeos. Una vez que los estudiantes han leído los cuentos, tendrán que completar los ejercicios relacionados con ellos: hay actividades para realizar en grupo, otros en los que tienen que grabar una nueva trama con sus voces…

Storytimeforme cuentos interactivos3.Storytimeforme: La tercera propuesta que os hacemos es Storytimforme, que recopila una biblioteca muy completa de cuentos interactivos para que el alumnado aprenda inglés. La presentación visual de cada una de las historias cuida hasta el más pequeño de los detalles y sus ilustraciones son excepcionales. Además de animaciones, sus creadores han introducido elementos sonoros y subtítulos que también permiten leer las historias que se narran.

Cuentos interactivos Cuerdas para iPAD4. CuerdasEs un cuento interactivo para iPad formado por 12 escenas en las que las animaciones y los sonidos incluidos juegan un papel fundamental. En él, se cuenta la historia de un perro que es mitad violín mitad guitarra de rock, y las actividades propuestas están relacionadas con ejercicios en los que hay que identificar y asociar formas, expresar estados de ánimo o memorizar personajes, entre otros.

Cuentos interactivos José Aprende5.José AprendeCreado por Aprendices Visuales, José Aprende es una app gratuita para iPad enfocada a los niños autistas (y con otras dificultades de aprendizaje) que propone  historias para trabajar las rutinas, las emociones… Incluye pictogramas táctiles e ilustraciones interactivas que se mueven o se transforman cuando se toca la pantalla de la tableta.

Cuentos interactivos6.Cuentos interactivosSe trata de un espacio formado por dos áreas de trabajo principales: los hipercuentos y los cuentos locos. Los primeros son relatos hipertextuales e interactivos formados por tres títulos (Chip, la gota de agua, La escuela cosmopolita y Los animales viajeros) cuyo argumento comienza con una idea sugerida y a medida que la historia avanza los estudiantes deben completarla. Por su parte, Los cuentos locos es una aplicación para escribir relatos que luego pueden imprimirse; en ella, los estudiantes tienen que escribir las palabras que se les pide y que forman el cuerpo del cuento.

Cuento interactivo Pango7.PangoEn forma de aplicación gratuita para iPad -recomendada a partir de los 3 años-, su protagonista es Pango, un personaje animado que invita a los más pequeños a interactuar con la historia relatada: en algunos casos tienen que frotar el vientre de Pango, en otros dar golpecitos con el dedo en la pantalla para ayudarle a clavar unos clavos y hacer una casa… Otros gestos que harán son: sacudir la pantalla o ‘aplicar cosquilleos’. Se han incluido cinco historias más un juego.

Cuento interactivo StoryPlace8. StoryPlaceLa página web StoryPlace propone a los estudiantes los cuentos interactivos El maratón mamífero, La Pelota Dorada, Los acertijos o Los tres animalitos. Además, y como complemento, sugieren varias actividades para imprimir que pueden hacer tanto en el aula como en casa.  

Cuentos interactivos Junta de Andalucía9. Cuentos interactivos Junta de AndalucíaPara los estudiantes de 4 y 5 años propone el título ‘Colorina, la mariposa hermosa’; para el alumnado de 3º de Primaria ‘El perrito Yorqui’; para los de 5º de Primaria ‘Colegio XXI’; y para los de 6º de Primaria ‘Los gnomitos enamorados’. En cada una de estas historias, el alumnado deberá elegir como quiere que se desarrolle la trama. Hay que destacar las ilustraciones  incluidas y que se caracterizan por sus vivos y llamativos colores.

Cuento interactivo Otto10.Cuento interactivo OttoLos alumnos tienen que ayudar a Otto a viajar a través de España; una de las actividades propuestas es hacer con él la maleta.

 

 

 


jueves, 30 de octubre de 2014

Cuento infantil: Un regalo inesperado

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Lucía es una niña de unos 7 años, es una amante incondicional de los animales, algo que ha heredado de sus padres pues ambos son veterinarios y desde muy pequeña ha visto ese amor por cualquier especie animal, perros, hámster… Pero hay uno por el que siente verdadera pasión, los gatos.
Da igual que sea del color que sea y como buen amante de los gatos, no sólo no es supersticiosa, sino que sus gatos preferidos son los negros con grandes ojos verdes.
Lucía, a pesar de tener una familia que ama a los animales, no tiene ningún animalito en casa. Ella insiste e insiste en la posibilidad de tener uno pero la respuesta es siempre la misma.
  -Lucía, cariño. Todo nuestro tiempo se nos va entre cuidaros a vosotros y  curar a los animalitos enfermos que nos traen otras familias. Estaría solito todos los días y necesita al igual que vosotros muchos cuidados y atención.
- Pero mamá- suplica la niña – yo lo cuidaría, no tengo clases después del colegio y podría jugar con él.
- Es una responsabilidad muy grande – le añade su padre- le tendrías que alimentar, cuidar  y asear. Aunque es un animal, necesita casi los mismos cuidados que tu. ¿Eres lo suficientemente responsable para hacerlo?
-Sabes que si, papá. Tengo 7 años, ya soy mayor para tener un gatito en casa. ¿Puedo tener uno? Por favor…
- Lo pensaremos, Luci, pero no te prometemos nada. ¿De acuerdo?
Lucía se va contentísima de la clínica Veterinaria de sus padres hacia su casa. Sabe que, de momento, no podrá tener ningún gatito en casa pero a diferencia de otras veces, le han prometido pensárselo. Y eso para ella es un gran paso.
Se acerca su cumpleaños y pensando en lo que le han dicho sus padres, ya no ve tan imposible el acabar teniendo un gatito. Además, tanto ella como su hermano podrían jugar con él y Lucía le enseñaría a cuidarle y respetar sus espacios.
Pasan los días y en la Clínica de sus padres, un chico les lleva tres gatitos en una pequeña caja que hace de cama.
Su gata ha tenido crías y aunque se ha quedado con un par de cachorritos, no puede hacerse cargo de los cinco gatitos que ha parido. El chico les explica la situación y que no quiere abandonarlos a su suerte, que prefiere llevárselos a la clínica y que allí los regalen a familias responsables.
Tanto María como David, los padres de Lucía, se hacen cargo de los cachorros y al marcharse el chico, ambos se miran y parecen tener el mismo pensamiento.
Miran la caja y ven que uno de los gatitos es exactamente como le gustan a su pequeña.
-Será una estupenda sorpresa para Lucía- dice David con el gatito en brazos.
-Sólo espero que se haga responsable de él y que no nos toque a nosotros andar detrás para que le cuide.- le comenta María.

En los días que faltan para su cumpleaños, sus padres reparten a los gatitos y a escondidas de Lucía cuidan y alimentan al pequeño gato que han acogido.
Lucía, que ha comenzado con los deberes correspondientes a su curso, en esos días va  directamente a su casa, sin pasar por la Clínica. Cosa que facilita el que sus padres puedan cuidar tranquilamente del pequeño cachorro.
Llega el día de su cumpleaños, los padres de Lucía han organizado una pequeña fiesta para celebrarlo y han invitado a todos sus tíos, amigos y vecinos con los que juega la niña.
Juegan en el parque, meriendan y hasta rompen una piñata llena de caramelos y juguetes para todos los niños invitados. Después de todo, 8 años no se cumplen todos los días.
Comienzan a entregarle los regalos y la pequeña los recibe con una sonrisa y una lluvia de besos. No hay un juego, muñeco o prendas que le gusten que no haya recibido como regalo y está encantada con todos ellos. Entusiasmada, termina de recoger los papeles de los paquetes que ha destapado mientras da las gracias a todos los que han  compartido la tarde con ella, tal y como le han enseñado sus padres.
De repente, sus padres y su hermano se acercan a ella.
-Lucía, te falta nuestro regalo- le dice su hermano de cuatro años, con su lengua de trapo.
-¡Es verdad! Con tantos regalos, se me había olvidado.- exclama emocionada- Creí que estaban junto a los de mis amigos y los primos.
Su padre, coge una pequeña caja y se la deja en el suelo a la vez que Lucía, curiosa ante tanto misterio, se agacha hasta estar al nivel de tan extraño envoltorio.
Con una sonrisa y una mirada cómplice entre sus padres, le desean feliz cumpleaños, al mismo tiempo que la caja empieza a moverse y desde su interior se oye un pequeño ruido, como un llanto.
-Abre tu regalo, cariño. Pero ten cuidado, es muy frágil y se puede dañar.
Entre asustada y emocionada, apenas abre Lucía la tapa de la caja cuando un pequeño gato negro, con unos grandes y curiosos ojos verdes, asoma su cabecita lamiendo la mano de la niña.
La niña no se lo piensa dos veces y con lágrimas en los ojos y con el corazón latiéndole con fuerza por la emoción, coge al pequeño cachorro en brazos, corre hacia sus padres y se funden en un gran abrazo.
-Cuidado, que lo chafarás- le dice riendo su padre- ¿has pensado ya que nombre ponerle?
- Missi- le dice la niña mirando a su gatito- mi gatito se llamará Missi y a partir de ahora seremos inseparables.
Sus padres le habían hecho su mejor regalo, no sólo habían cumplido su palabra pensando el hecho de tener un animalito en casa, además le habían regalado justo el que ella quería. Ahora le tocaba responder a Lucía y, tal y como prometió el día de su cumpleaños, tanto ella como Missi se hicieron amigos inseparables y fue la pequeña quien desde el primer día se hizo cargo de todos sus cuidados, demostrando a sus papás que es una niña responsable y que una vez que entra un animalito en casa, se convierte en uno más de la familia.
Rosi Requena

Cuento infantil: La carta de los deseos

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Erase una vez, hace muchos, muchísimos años,  un país donde a los niños no les trataban cómo lo que eran, niños. Desde bien pequeños, los mayores les obligaban a hacer todos los trabajos posibles y sólo les dejaban tiempo para comer y dormir. No les permitían ir al colegio, ni mucho menos jugar y si les pillaban, aún encima les castigaban durante muchos días sin salir de su casa.

Sus vidas eran de la casa al trabajo y del trabajo a la casa y claro, todo eso para ellos era muy aburrido. A los niños les gustaba más irse a jugar a la calle, ya fuera con un balón o un barco de papel y, se morían de envidia cuando veían a los mayores ir de un lado para otro con sus libros para estudiar en institutos y universidades.

Hartos de esa vida, que no era la propia de un niño, los más decididos de aquel país decidieron investigar para saber si eso ocurría sólo en su país o si, por el contrario habría muchos más niños como ellos.

Buscando, buscando… se dieron cuenta de que no eran los únicos  a los que nos les dejaban disfrutar de su infancia, que habían muchos lugares y países en los que los trabajos y los castigos estaban a la orden del día. El más listo de ellos que, en realidad, era el único que sabía leer y escribir, decidió escribir una carta a cada niño de esos países y redactar una en la que les darían a sus mayores unas condiciones para volver a hablarles y vivir con ellos.

Cuento infantil: La carta de los deseos

Eso hicieron y, mientras esperaban la respuesta de los demás se escondieron en una casa abandonada que estaba a las afueras del pueblo.

Pronto recibieron la respuesta del resto de los niños que, hartos de la situación habían hecho lo mismo que ellos. De una punta a la otra del mundo, empezaron a recibirse cartas con la misma proposición. Escribir una gran carta con sus deseos y llevarla a alguien que les apoyase y que intercediera por todos los niños del mundo.

Entre todos redactaron la carta. En ella pedían que les tratasen a todos por igual, que les protegiesen en lugar de castigarles, que les cuidasen cuando estuviesen enfermos y no les obligasen a seguir trabajando, que les permitiesen jugar, estudiar y sobre todo, ser niños, pero por encima de todo pedían una cosa, que les quisieran y les dieran todo el amor que hasta ahora les habían negado. Todo esto y muchas más cosas pedían los pequeños en esa carta. Esta se la entregaron al más anciano del lugar de cada país y todos fueron al rey o mandatario que se ocupaba del bienestar de sus ciudadanos.

Ninguno de ellos,  sabía todo lo que en sus países ocurrían con sus pequeños y se llevaron un buen disgusto cuando hablaron con sus ancianos. Rápidamente, leyeron la carta y decidieron que era justa y que, esos mismos ancianos se harían cargo de que se cumplieran cada uno de los puntos que referían en la carta. No podía permitir que no dejasen a los niños comportarse como tal.

Los ancianos volvieron al lugar donde los niños estaban escondidos  y les entregaron las cartas de los deseos firmadas por los que mandaban en cada país o lugar donde estaban ocultos. Los niños prometieron salir de sus escondites si los ancianos se hacían cargo de mostrarles la Carta de los Deseos firmada a sus mayores y eso hicieron.

Pasaron unos años y poco a poco fueron mejorando las cosas, los mayores comenzaron a dejarles tiempo para jugar y aprender, quienes vivían un poco mejor, llevaban a los pequeños al colegio y los ancianos se hacían cargo de que no se saltaran ninguna petición de la carta y de que fueran los mayores quienes se hiciesen cargo de los trabajos más duros.

Ahora las cosas han cambiado mucho,  en los países donde sólo se oían los llantos y lamentos de los niños, ahora se oyen las risas y juegos de los mismos. Ya saben la mayoría leer y escribir y de los trabajos se ocupan los mayores, pero sobre todo, ahora ya saben lo que es tener las muestras de cariño de sus padres y sus amigos.

Rosi Requena



Cuentos infantiles: La tortuga blanca

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Cuentos infantiles: La tortuga blanca

Había una vez una tortuga que se sentía diferente, todas eran de color verdes y ella era blanca.

Todos los días cuando se acostaba se sentía triste porque su color no era igual que el de todas las demás.

Una vez estuvo machacando hojas verdes, y con el líquido se pintó, se miró al espejo y se sintió feliz, pero esa misma noche empezó a llover, se le fue la pintura y se quedó otra vez blanca

Al final del verano todas las tortugas volvían al mar, tenían que atravesar una gran playa ancha con arena blanca como la nieve.

Mientras caminaba despacio y maldiciendo otra vez su color que la hacía diferente a las demás, oyó un gran ruido, eran chillidos que venían del cielo.

Miró hacía arriba y enseguida distinguió a miles de águilas tortugueras, que se llamaban así por su afición a comer tortugas.

Le entró mucho miedo y metiendo la cabeza y las patas dentro del caparazón se quedó muy quieta.

Cuando dejó de oír chillidos, sacó la cabeza, y vio que no quedaba ninguna tortuga, todas se las habían llevado las águilas tortugueras.

Sólo quedaba ella, ya que como era blanca las águilas no la habían visto pues la confundieron con la arena.

Así que por el color que tanto había maldecido, seguía viva, y además ya no era una tortuga rara ya que todas las tortugas de la isla, o sea ella, eran blancas.

Miguel Angel Ramos

martes, 21 de octubre de 2014

Cuentos para niños: Rubén el pastelero

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Rubén es un niño de unos diez años, pelirrojo y con cara de pillo.

 Tiene muy claro desde siempre las cosas que son exclusivamente para las niñas, como las muñecas y los cuentos de princesas  y cuales para los niños, como los balones, camiones de juguete y los juegos de peleas.

 Eso, trae de cabeza a sus padres, que no comparten en absoluto esa separación de roles tan absurdo. Pues en su casa los dos hacen de todo y si su padre ha tenido que jugar con muñecas con su hermana pequeña lo ha hecho sin perder por ello su autoridad en casa. Al igual que su madre ha tenido que arreglar algo de casa, cuando su padre ha estado de viaje.

 Los dos intentan averiguar de dónde le viene esa forma de pensar que nada tiene que ver con la realidad e intentan hacerle ver, de la forma más divertida que eso no tiene porque ser así. Y ven una clara oportunidad cuando Esther, la hermana pequeña de Rubén, le pregunta a su madre:

-Mamá,  en el colegio van a dar clases de cocina y Lucia dice que nos van a enseñar a hacer pasteles. ¿Puedo ir? ¿Me dejarás apuntarme con Lucia? Anda, por favor… – le insiste la pequeña que apenas se lleva dos años con Rubén.

-¿Dices que os enseñarán a hacer pasteles? – le pregunta su padre con interés.

- Mira Rubén, con lo que te gustan a ti los pasteles. Ahora podrías aprender a hacerlos a tu gusto. – le comenta su madre con la intención de despertar su curiosidad.

Rubén les mira desde el sofá, prestando atención y no muy convencido les responde:

 -¿Cocinar yo?,  ¡Anda ya, si eso es de chicas! –refunfuña Rubén

 – ¿Cómo de niñas? –le replica su padre. – Yo cocino muchas veces y que yo sepa no soy una niña.

 – Pero papá…- protesta el niño- Si mis amigos se enteran de que voy a clases de cocina, se van a reír de mí.

 – O pensarán que lo haces para ayudar en casa. – contesta su madre-. ¿Por qué no pruebas un par de días? Aprenderéis a hacer nuevas recetas y las podremos hacer aquí en casa, nos lo podemos pasar muy bien.

 Rubén se queda pensativo, es muy goloso y la idea de hacer sus propios pasteles no le disgusta, es más siente una cierta curiosidad de cómo será eso de crear nuevos pasteles y otras recetas.  Pero le preocupa demasiado la imagen que puedan tener a partir de entonces para sus amigos.

Finalmente, su lado más glotón le puede y decide probar un par de días con su hermana. Eso sí, con  la condición de que lo lleven en secreto para que sus compañeros no se burlen de él. O al menos, eso es lo que piensa, aunque pronto se dará cuenta de lo equivocado que había llegado a estar.

  Llega el primer día de clase y al entrar por la puerta, Rubén se lleva una gran sorpresa.

  • ¡Ahí va! – exclama sorprendido.- Si hay casi más niños que niñas.
  • ¿Qué pensabas? – le pregunta su madre con una sonrisa.- Si te paras a pensar hay más cocineros famosos que cocineras y nadie se burla de ellos.

A Rubén se le olvida totalmente la tonta preocupación de que dirán los demás niños del colegio y se dedica a observar y realizar todo lo que los monitores les enseñan.

Parece que, finalmente los padres de Rubén han logrado que su hijo se deje llevar  y vea que,  entre otras cosas, cocinar no es solo cosa de mujeres y satisfechos dejan a sus hijos que cocinen sus primeros dulces.

 Al cabo de una hora, vuelven a recogerles de su clase para volver a casa y cuando preguntan a Rubén que le ha parecido la experiencia, este les contesta:

  • Mamá, papá, teníais razón. A partir de ahora seré Rubén el pastelero. ¿Podré volver otro día? – pregunta emocionado.
  • ¡Claro que sí! Así en casa podremos intentar hacerlos tan buenos como los vuestros y con vuestra ayuda. – contestan sus padres.
  • ¡Bieeen! – exclama su hermana – ¿Queréis que os enseñemos lo que hemos hecho hoy? Estaba tan bueno que nos lo hemos comido todo.

  Los dos hermanos se miran y, sonriendo les cogen la mano a sus padres para volver a casa y poner en práctica todo lo que en una hora les han enseñado a hacer, unos pasteles deliciosos.